lunes, octubre 10, 2005

Doña

Doña, discúlpeme usted
Lo digo con convicción
Disculpe la falta de delicadeza al emitir mi opinión
No hay mal que por bien no venga
Eso lo he de aclarar
Pero no hay que acoger el mal cual benevolencia divina
No lo intente, mi doña
Mi ánimo no ha de callar
Mientras el tirano reine es mi deber gritar
Mi doña, le digo con cariño
Se que su rencor existe
Pero si este persiste le va a acarrear un mal
Escúcheme, mi señora
No se limite a hablar
Usted nunca perdió esa voz que hoy quiere elevar
Deje ese color, mi doña
Escúcheme por favor
Que ese rencor desgraciado no la aleje de la razón
No deje nublar sus ojos, mi doña
Levante bien esos parpados
No se me deje engañar por aquel que está gritando
Ande, mi doña querida
Permítame darle la mano
Permítame demostrarle que el odio no es soberano

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