sábado, octubre 29, 2005

La Rata Pelirroja

Hoy recuerdo aquella tarde en la que el viento soplaba
Trayendo con su aire las tristezas del pasado
Hoy recuerdo estar sentado en el pórtico de mi casa
Recordando el desamor del que me había hecho esclavo

Un polvo blanco alucinógeno iluminó con malicia mis ojos
Esa blanca tentación que me dio alas para emprender vuelo
Por mis fosas se condujo aquel blanco embrujo
Y me llevó a esos lugares que el humano no ha de ver

Un atardecer cualquiera se posaba sobre el pórtico.
Mi humilde casa se alumbraba por aquel suceso natural
Y apareció de la nada aquel ser lúgubre y espectral
Una rata pelirroja que me vino a rescatar

Dirigiéndome al espectro con voz de quien muestra afecto
Musite aquellas palabras que aun puedo recordar
“Dime tú a que has venido, ¿es a acompañarme acaso?
¿O a tenderte en mi regazo y así proveerme cariño?”

“Nada de eso” dijo el ser, con voz de lucifer
“He venido a llevarte al lugar que has de ostentar
ese al que todos temen, el que es un tabú nombrar.
He venido a transportarte a tú desgraciada eternidad”

Precavido de la malicia que este espectro profesaba
Me dispuse alejarme con paso lento y tenaz
Pero mi cuerpo agobiado por aquel veneno blanco
Permaneció intacto reposando en aquel lugar.

“Maldito ser del demonio, ángel negro de lucifer
deja esta humilde morada, aléjate por tu bien”
la rata permaneció sentada y despreocupada
en el lugar que ostentaba desde su aparecer

“No luches contra el maldito que hoy ha venido a buscarte
que no puedes enfrentarte a lo que no has llegado a conocer.”
Dijo la rata exaltada al ver cómo me encontraba
Invitando al miedo siniestro a recorrer mi piel

“Vuélvete dócil al castigo y limítate a andar conmigo
Que largo es el camino que te toca recorrer.”
Dijo la rata tranquila olvidándose de mi estado
Y avivando ese miedo que me acababa de poseer

Mi cuerpo pedía moverse de aquel lugar que ocupaba
Asustado por el ser que recién acababa de presenciar
Pero yacía acostado y sin fuerza natural
Como para lograr escapar del castigo que se avecinaba

Satanás aquella tarde, en aquel pórtico humilde
Me llevó a aquel lugar
Ese del que no se habla
El que es un tabú nombrar

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