sábado, diciembre 17, 2005

Escape

Me interné en una oscura calle buscando escapar de todo lo que aquel día me aquejaba. No podía dejar de pensar en lo que hace cinco minutos me había sucedido.

Corrí hacia ese lugar desolado por no saber a donde ir. Necesitaba olvidar. Aquella calle siega representaba para mí un santuario en el que podía pensar con tranquilidad sin que nadie interfiera en mi proceso de análisis.

Me senté en uno de los bancos que reposaban en aquel lugar, me senté y pensé en todo, en lo sucedido y en lo que lo causó. Lloré, grité, hable conmigo en voz alta. Todo esto me llevó a una conclusión, mi problema no es tan grave. El dolor insufrible no es más que una creación humana.

Así que volví a mi hogar, aquel en donde los acontecimientos que dieron pie a mi llanto se habían suscitado. Después de haber botado todo el odio que había en mí, me entregué por completo al enfrentamiento de aquello que lo había creado.

No me fue mal.

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