lunes, enero 16, 2006

Un Sueño

Soñé que el padre de una mujer de Puerto la cruz (una ciudad venezolana) con la cual tuve una relación amorosa, se enteró de lo ocurrido entre la joven y yo. Este hombre decidió venir hasta Caracas para castigarme por haber estado con su hija. Me llevó a una especie de sala de tortura en la cual se dedicó a golpearme sin parar y con muchas ganas. La ira inundaba a este ser que había, además, traído a toda su familia (la esposa, su hijo, su hija (con la que tuve amoríos), e incluso su hermano). Mientras me molía a golpes sus acompañantes se limitaban a observar, ninguno hizo comentario alguno hasta que el hombre que me atacaba decidió darme un sedante para poder molerme a golpes sin que yo ofreciera resistencia (lo cual no estaba pasando, yo me encontraba dócil y dispuesto a afrontar mi castigo). Logré convencerlo de que me dejara, pero para eso tuve que humillarme ante todos los que se encontraban en la sala, tuve incluso que besar los pies de mi inquisidor.

Todos en Puerto la cruz se enteraron de lo ocurrido y pronto fui la comidilla de los chismes en aquella ciudad/pueblo que se deleitaba con la historia de el joven que había sido castigado por el padre de la mujer a la que había querido.

No fue un sueño, fue una pesadilla, pero me gusta que lo haya sido. Cuando tengo pesadillas siento que al despertar me encuentro en un mundo nuevo y lleno de posibilidades, siento que me quito un peso del costado y eso me llena de una especie de felicidad que no logro describir con exactitud.

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