domingo, julio 08, 2007

Razón de claustro

Cuatro paredes frenan a mi cuerpo, deseoso de algo distinto. Entre el concreto imagino mundos diferentes con los que sólo logro soñar, espacios a los que me transporto en la entelequia que mi mente logra conformar. El sueño se convierte en un estilo de vida, la razón de ser de este cuerpo retenido por una fuerza de origen físico.

¿Y qué tiene el exterior para mí? No encuentro respuesta a esa pregunta, que constantemente me ataca con la clara intención de encontrar alguna respuesta que me haga escapar. Horas de meditación me llevan a pensar que no hay nada afuera que pueda servirme de razón para huir de este espacio, mi cuerpo reacciona en rechazo al exterior, sumiéndome en un estado de autocomplacencia, similar a la masturbación.

“Adiós, Mundo” ya está clara la afirmación que ha de salir del ceno de mi psique para manifestarse en un hecho concreto, algo que algunos considerarían un castigo, el encierro. Y es que no puede ser mal para mi Ser lo que le es propio por naturaleza, un ente solitario no puede destruirse haciendo lo que es contrario a su carácter. Atrás quedó el cuestionamiento, la razón para mi claustro es clara.

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